El Santanazo: imágenes, palabras y acciones


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El 5 de noviembre quedó inaugurada en el Museo de Antropología de la FFyH, la muestra fotográfica: “Santanazo, un pueblo en lucha contra los megabasurales”.
Se trata de una producción colectiva de vecinos y vecinas de Villa Parque Santa Ana que retrata dos años de lucha contra la instalación de un nuevo enterramiento sanitario en la zona sur metropolitana. Además, busca interpelar a la sociedad en su conjunto sobre la importancia y responsabilidad ambiental.

En el marco de esta muestra, se realizó una conferencia de prensa para dar a conocer el estado del amparo colectivo contra la instalación de la Planta de Cormecor y la causa judicial por la contaminación generada por la inundación de Taym. Expusieron integrantes de la Asamblea Santa María sin Basura, un perito de parte en las causas Taym y Cormecor y abogados patrocinantes de los vecinos. Estuvieron presente legisladores provinciales, concejales de la ciudad de Córdoba, técnicos y profesionales vinculados a causas ambientales, periodistas y público en general.

La Muestra

“¿Qué saben sobre el basural?” es la pregunta que interpela al transeúnte desde la vereda. Esa es la pregunta que circuló por redes sociales de los habitantes de Villa Parque Santa Ana un día de octubre de 2016, tras la cual “ya nada sería igual”; según nos informa el banner que introduce a la muestra desde el hall de entrada.

Las fotografías y textos expuestos se reunieron a partir de una convocatoria abierta a toda la comunidad de Villa Parque Santa Ana. Las promotoras de la propuesta, Eliana Lacombe, investigadora del Instituto de Antropología de Córdoba (Idacor-UNC), Valeria Calderón, diseñadora gráfica y Magdalena Schibli, profesora de historia, todas vecinas de esa localidad, recibieron 80 fotografías de vecinos y vecinas. Las personas eligieron una diversidad de escenas: cortes de ruta, el acampe, eventos, marchas, la inundación de Taym, el proyecto de reciclado… Fotografías sacadas con celular o cámaras profesionales, fotografías de su autoría o tomada por otros que habían circulado por redes sociales, fotografías en las que aparecía o no la persona que la había seleccionado. Lo que, por una parte, reveló las densas tramas de producción, circulación y reapropiación de las fotografías en la era digital. Y, por otra, demandó un trabajo meticuloso para conseguir las autorizaciones de los autores/as de las fotos y sus versiones de mayor calidad. El otro desafío fue construir con ese material un relato museográfico. En este proceso recibieron el apoyo profesional y comprometido de la directora del Museo de Antropología, Fabiola Heredia, de las nodocentes Silvia Kowalcsuk y Alejandra Havelka. Además de la colaboración de Federico Quevedo en el diseño digital infográfico.

La muestra propone varios recorridos. Las fotos con historia, comparten la perspectiva de los propios vecinos y vecinas, sus encuadres visuales, pero también sus relatos intimistas a partir del cual intentan trasmitir la intensidad de la experiencia. La presencia de familias completas, de adultos, niños y ancianos en marchas, caravanas, cortes, festivales, es una configuración social característica de la lucha de Santa Ana, quienes sin duda se tornan en los protagonistas colectivos de la muestra.

El relato también propone un recorrido informativo en primera persona del plural. Un “Nosotros” que se impone como una voz colectiva insoslayable. Y un tercer recorrido es el de la interpelación sobre las responsabilidades, individuales, colectivas y estatales sobre el tratamiento de la basura; apostando a la transformación de las políticas y prácticas cotidianas.

La conferencia

Abrieron la conferencia José y Daniel Gremo, vecinos de la zona rural Alto el Durazno, quienes narraron los antecedentes de inundabilidad de la zona y el padecimiento de sus habitantes por la instalación en un radio de pocos quilómetros de polos altamente contaminantes como Taym y el enterramientos sanitarios de Potrero del Estado.

“Cuando tenía 8 años instalaron el basural de Potrero del Estado diciendo que iba a ser la solución mágica a la basura, que iba a dar progreso a la zona, que los vecinos no iban a ser afectados… Con el paso del tiempo vimos lo que pasó con las personas y los animales, malformaciones, no se podía vivir por el olor, en la noche los niños tenían nauseas, aumentaron las enfermedades, los casos de mortalidad perinatal”, señaló José Gremo. Y, agregó: “Luego vino Taym. Jamás nos dieron explicaciones a todas las notas que presentamos… Esa zona siempre fue inundable…Ahora quieren traer el megabasural de Cormecor… Señores, dejen de atentar contra la vida y la salud de las personas”.

Luego expuso el médico y técnico químico, Mariano Gottero, uno de los peritos de parte de los vecinos en las causas de Taym y Cormecor. Se explayó en la descripción detallada de las características geomorfológicas de la zona dónde está instalada la planta de Taym y dónde se quiere instalar las fosas de enterramiento de Cormecor.

“Eligieron el peor lugar para instalar Taym, sobre un cauce temporario. Jamás debieron instalar esa planta ahí. Toda el agua de una cueca de 30 km pasa por ahí. Un equivalente a cuatro ríos terceros, pasan por allí. Encima, Taym subestimó los años de recurrencia de lluvias para construir los taludes de contención. En una zona de suelos colapsibles…”, manifestó Gottero al compartir algunas de las conclusiones del informe pericial interdisciplinario de la causa Taym.

En relación a Cormecor, describió y mostró imágenes satelitales de la cuenca de aporte, los trasvases y paleocauses. Resaltó que: “Mientras para las obras actuales de circunvalación se exige el cálculo de una recurrencia de lluvias de 500 años, al proyecto de Cormecor lo aprobaron con un cálculo de sólo 25 años…” Esto muestra que en el proceso de autorización de Cormecor, a 700 metros de Taym, vuelven a subestimar el volumen y potencia de la escorrentía superficial. Además, señaló que pretenden ubicar el vertedero de Cormecor, que sería tres veces más grande que el de Potrero del Estado –que causó graves daños en la salud y calidad de vida de los vecinos de Bouwer- a menos de la mitad de la distancia de Santa Ana (960 metros) y a barlovento de los vientos predominantes.

Mostró las conclusiones de los últimos papers médicos europeos en relación a los impactos de los vertederos sobre la salud de la población en un radio de 5 km. “No nos oponemos por un capricho”, concluyó.

Los abogados Darío Ávila y Carlos Gonzáles Quintana expusieron sobre el origen y proceso de las causas abiertas tras la inundación y derrame de Taym, destacando que el informe pericial oficial prueba y confirma que el agua que inundó Taym y escurrió contaminada con residuos peligrosos hacia el canal Los Molinos, ingresó a la planta potabilizadora una hora antes que cerraran las compuertas. “Lo que nos enfrenta a una catástrofe ambiental”, afirmó Ávila. “Pero estamos enfrentando a grandes poderes: el grupo Roggio y el Gobierno provincial. El gobierno provincial está encubriendo a la empresa”, denunció. Y describió las dobles responsabilidades de Javier Britch como Secretario de Ambiente y funcionario del CIQA, laboratorio encargado del análisis de las muestras de agua durante la inundación.

González Quintana, por su parte, señaló la importancia de la acción sostenida de los ciudadanos en la movilización de las causas ambientales. Describió las responsabilidades de los funcionarios públicas de la Secretaría y el Ministerio de Ambiente, por acción y omisión, tanto en la autorización irregular como en la falta de control de la Planta Taym. Sintetizó las pruebas que surgen de las auditorías realizadas a la Planta pocos meses antes de la inundación, que dan cuenta de la total transgresión a la ley de residuos peligrosos por parte de Taym, y la falta de intervención efectiva para prevenir los daños por parte de la Secretaría de Ambiente.

“Basta de crímenes ambientales” fue el título de la conferencia y es la consigna que han levantado los vecinos de Villa Parque Santa Ana, al cumplirse dos años de aquella pregunta que los reunió, movilizó y cambió para siempre.

 Por Eliana Lacombe.
Investigadora del Instituto de Antropología de Córdoba (Idacor-UNC)
Fotos: Irina Morán.