Ronda de diálogo: Violencia obstétrica es violencia de género.


Facebook
Twitter
Instagram

En el marco de las actividades relacionadas al 25N –Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres–, la Colectiva Mujeres por un Parto Respetado Córdoba, junto al equipo multidisciplinario de la FFyH y la FCS de la UNC, que trabajan en el proyecto “Mi cuerpo, mi decisión: género, empoderamiento y sexualidade(s) UNC.”, organizan la charla abierta: “Violencia obstétrica es violencia de género. Tenemos derecho a un parto y nacimiento respetados“, el lunes 26 de noviembre, a las 16:00 horas, en el Museo de Antropología de la FFyH de la UNC.

Durante la actividad se proyectará la campaña en redes, producida por Mujeres por un parto Respetado Córdoba, donde se visibilizan prácticas violentas desaconsejadas por la OMS, por carecer de evidencia científica que las respalde. Al tiempo que se destaca el marco legal vigente –Ley 25.929 y Ley 26.485–, que contempla los derechos que protegen a las personas gestantes, de este tipo de acciones invasivas, tipificadas como violencia obstétrica.

La modalidad de la charla será una ronda de diálogo abierta y estará moderada por la Licenciada Flavia Roso, una de las responsables del posgrado “Parto respetado: Saberes, Praxis e Implicancias en el Campo de la Salud” de la Facultad de Psicología de la UNC.

Además se proyectará la entrevista a la médica Patricia Rosemberg, publicada en la revista digital Alfilo de la FFyH de la UNC, sobre su experiencia como directora de la Maternidad Estela de Carlotto, donde se atiende los embarazos bajo el programa de Maternidad Segura y Centrada en la Familia.

La actividad es abierta y gratuita a toda la comunidad.

Organizan: Mujeres por un Parto Respetado Córdoba.

Convocan: Proyecto Mi cuerpo, mi decisión: género, empoderamiento y sexualidade(s) UNC. – Secretaría de Extensión de de la FFyH y la FCS de la UNC, Museo de Antropología de la FFyH – UNC.
Evento en Fb:



Desnaturalicemos las prácticas violentas

Conscientes de los distintos tipos de violencias y discriminaciones que sufren mujeres, lesbianas, travestis y trans en nuestro país,  particularmente en Córdoba, donde sólo a lo largo de 2018 se han registrado 21 femicidios, como síntoma más extremo de la violencia machista, nos proponemos sentarnos a dialogar sobre las diferentes situaciones y herramientas que tenemos para detener prácticas que deterioran y lastiman el tejido social de nuestra comunidad.

La violencia obstétrica es una de las violencias más naturalizadas y la primera en aparecer dentro de la vida de cada persona. Según la Ley 26.485 para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, está definida como “aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, al expresarse en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales”.

Nadie sale por sí mismo de la violencia de género. Es la información y las acciones conjuntas las que permiten ampliar nuestra manera de percibir el mundo. Aquellas que nos impulsan a modificar y/o respetar normativas que organizan una convivencia social más justa. Que nos llevan a revisar nuestros patrones familiares. Nuestra educación, hábitos y tratos cotidianos. Nuestras formas culturales, sociales y económicas de relacionarnos.

Pero entonces…¿Por qué existe tanta resistencia en maternidades y centros de salud a no cumplir con las leyes que garantizan un trato respetuoso a las personas embarazadas? ¿Qué sucede con la formación de grado de nuestrxs profesionales vinculados a la salud pública? ¿Qué podemos hacer para desnaturalizar estas situaciones y que dejen de repetirse?

Conocer nuestros derechos es quizás el primer paso para revertir lo que sabemos daña y resulta abusivo.

¿Qué sucede habitualmente?

Los modos o las formas de nacer en las sociedades se desarrollan en base a  procesos y patrones culturales que se deben analizar y evaluar no sólo desde el aspecto biológico, sino y, por sobre todo, desde una actitud de reflexión y respeto profundo por los modos de sentir, las necesidades, las creencias y el deseo de cada persona gestante y familia al transitar por esta experiencia única en la vida de cada ser humano.

En la Argentina, el parto y los momentos que conciernen a los nacimientos, por lo general, se desarrollan en instituciones de salud –pública y/o privada–, como un hecho “médico” y en muchas ocasiones sometido (y sometiendo a las personas gestantes) a un proceso de medicalización, de despersonalización y des-sexualización, negándole a las personas embarazadas y su hijx recién nacidx el verdadero protagonismo.

El proceso de medicalización está relacionado con el lugar dónde parir, dónde nacer. Es decir, está asociado al sanatorio o el hospital. Pero, fundamentalmente, está ligado a los protocolos y las formas de intervenciones médicas que se realizan dentro de este proceso:

•          Falta de intimidad.

•          Impedir el derecho a estar acompañada.

•          Conducción activa del parto.

•          Enemas, rasurados y excesos de tactos.

•          Goteos de oxitocina artificial.

•          Uso de distintos fármacos.

•          Posición horizontal, atada y sometida de la embarazada para parir.

•          Episiotomía como práctica de rutina.

•          Intervenciones sobre el recién nacidx.

•          Separación precoz la madre con su bebé.

•          Cesáreas innecesarias, entre otras.

En este contexto, en forma casi naturalizada, se producen un sinfín de acciones que están enmarcadas dentro de lo que actualmente se conoce como violencia obstétrica, generando daños corporales y emocionales, en madres y recién nacidxs.

Leyes para eliminar la violencia

En Argentina existen leyes que protegen a las mujeres  frente a la violencia obstétrica:

–        Ley 25.929: garantiza los Derechos de madres, padres y recién nacidos en el proceso de parto y nacimiento.

–        Ley 26.845: Ley de Protección Integral de las Mujeres.

–        Ley 26.529: que protege los Derechos de los y las Pacientes.

¿Qué significa un parto respetado?

El parto y el nacimiento respetado se basan fundamentalmente en la valoración del mundo afectivo y emocional de las personas, en un momento de máxima vitalidad fisiológica. En consideración de los deseos y necesidades de sus protagonistas: madre, familia, hijx y en la libertad de las personas gestantes o las parejas para tomar decisiones sobre dónde, cómo y con quién parir.

En Argentina, estos derechos están contemplados en la Ley nacional 25.929 de Parto Humanizado.

Lo opuesto a este concepto es el proceso de medicalización habitual donde las personas gestantes y sus niñxs recién nacidx están sujetxs a procedimientos de intervención rutinarios, que no consideran las diferencias y especificidades individuales, transformando en violentas las actitudes asistenciales.

Un parto respetado implica:

–         Reconocer en personas gestantes, familias e hijxs a los verdaderos protagonistas.

–         No intervenir o interferir rutinariamente en este proceso natural, no habiendo una situación de riesgo evidente.

–         Reconocer y respetar las necesidades individuales de cada persona gestante/pareja y el modo en que desean transcurrir esta experiencia (en una institución o en su domicilio).

–         Respetar la intimidad del entorno durante el parto y el nacimiento.

–         Favorecer la libertad de posición y movimiento de la persona embarazada durante todo el trabajo de parto (parto en cuclillas, en el agua, semisentada, o como desee).

–         Promover el vínculo personalizado entre la embarazada, la persona elegida para el acompañamiento y el equipo de asistencia profesional de salud.

–         Respetar la necesidad de elección de la embarazada de la persona que la acompañará durante todo el trabajo de parto, parto y posparto (familiar, amigx).

–         Cuidar el vínculo inmediato de la madre con el recién nacidx, evitando someter a ese niñx a cualquier maniobra de resucitación o exámenes innecesarios.

Tenemos derecho a un parto y nacimiento respetados.

Es posible detener la violencia. Es posible nacer en un marco de respeto y atención adecuada. En Argentina existen maternidades públicas que están cumpliendo las leyes, al implementar una política de partos respetados, dentro del programa Maternidad Segura y Centrada en la Familia. En Mina Clavero, el Hospital Regional Dr. Luis María Bellodi. En Buenos Aires, la Maternidad provincial, Estela de Carlotto.

Texto: Colectivo Mujeres por un Parto Respetado Córdoba
Entrevista fílmica: Irina Morán
Fotos y filmación de la entrevista: Natalia Roca
Edición audiovisual: Francisco Palomeque y Lisandro Civarolo. Revista Alfilo

 

.