La niña arqueóloga

El 11 de noviembre de 2022 se presentó en el Museo de Antropologías el cómic “Sara Navaja. Las momias del cerro” del antropólogo Iván Zigarán, editado por el nuevo sello de AZ Editora, AZ Cómics. El libro cuenta la historia de Sara, una niña que adora la magia y tiene la oportunidad de explorar el territorio inca.

Iván Zigarán es ilustrador, autor y antropólogo de la UNC. Desde 2007 trabaja como dibujante freelance en los campos de la ilustración editorial, publicitaria, animación e historieta, tanto para la Argentina como para el exterior.

En su nuevo libro Sara Navaja. Las momias del cerro, el autor crea el personaje de una niña a quien le encanta la magia y está convencida de que, si se esfuerza, logrará mover piedras con su varita.

Este verano, Sara tiene el plan de ir de vacaciones al Parque Fantasía, pero antes debe acompañar a su papá a una excavación arqueológica en el norte argentino. Aunque el programa resulta muy poco tentador para Sara, explorar el territorio inca también puede convertirse en una aventura mágica.

En el comic, el pasado y el presente se encuentran entre cerros, momias, tesoros y duendes, y un gran descubrimiento le dará a Sara un poder muy especial.

A continuación, se comparte un comentario sobre el libro y su importancia, escrito por la antropóloga del Instituto de Antropología de Córdoba – Museo de Antropologías y docente de la Carrera de Antropología (FFyH – UNC), Claudia Amuedo.

¿La arqueología es aburrida? Sara Navaja: un cómic que habla a las infancias sobre las formas de hacer arqueología descolonial

Algunas personas sospechan que la arqueología, si le quitamos todos los velos hollywoodenses propios de Indiana Jones, es aburrida. Sin embargo, debo aclarar que lejos está de eso. La arqueología es una gran aventura, en la que no sólo nos insertamos en paisajes pasados y presentes, sino que también navegamos entre diferentes seres que habitan esos territorios, sean estos humanos y otros más que humanos.

El libro creado por Iván Zigaran, Sara Navaja, puebla y hace visible para las infancias este cosmos repleto de diferentes seres. Lo más maravilloso de su trabajo es poner a disposición de este público algo que no deja de ser publicado y replicado en artículos, reuniones y libros científicos, escritos por y para todo aquel que maneje el vocabulario, las técnicas y los antecedentes específicos sobre el tema.

Nuestro equipo de investigación, encabezado por Félix Acuto, hoy confirmado principalmente por Alejandro Ferrari e Ivan Leibowitz, hace años que plantea que el Nevado de Cachi fue y es una entidad sumamente poderosa, junto con otros cerros que dividen al Valle Calchaquí de la Puna.

Lo fue antes de los Incas, cuando estos llegaron construyeron una serie de dispositivos de peregrinación para celebrarlo, y actualmente es potente para las Comunidades Diaguitas-Calchaquíes que habitan en Cachi. Allí nacen las aguas que luego riegan los campos de cultivo y posibilitan la vida en el valle. Sara nos muestra aquellos pasadizos que conectan diferentes dimensiones del espacio y del tiempo, y quiénes habitan en ellas.

Nuestros trabajos se incluyen dentro de otros tantos generados por la etnografía, la etnohistoria y la arqueología. La ciencia observa y recopila esta dinámica desde hace tiempo. Iván la saca de la estructura científica y Sara Navaja muestra a través de su aventura quiénes habitan el paisaje entre el cerro, con formas por supuesto novedosas de involucrarse con ellos. Formas que son propias de nuestros hijos e hijas porque Iván encontró una forma maravillosa de conectar nuestros trabajos con aquellos que deberían ser los depositarios de estos conocimientos.

Los componentes de la historia de Sara Navaja no son fantasías, ni creencias, son parte constitutiva del cosmos en los Andes, y en Cachi lo sigue siendo para las comunidades diaguitas que habitan allí. Un universo tan antiguo como las momias de los Incas, y aun más que ellas mismas. El relato que brinda Iván, a través de sus siempre increíbles ilustraciones y buen humor, jerarquiza modos de vida milenarios y americanos a los ojos de las infancias.

Otro elemento que se cuela en su relato e ilustraciones es un conflicto entre formas de entender y hacer arqueología: una que nutre vitrinas de museos (y sus depósitos), o aquella que comprende la relación entre la cultura material de los pueblos y el territorio.

El dilema de Sara Navaja: si retornar las momias al cerro, a la huaca, o entregarlas a los arqueólogos, a su padre y de allí a un museo y artículos científicos, no deja de reflejar un debate completamente actual dado dentro de nuestra disciplina (ver debate sobre la Momia del Cerro Aconcagua).

Creo que es importante que los niños y las niñas comprendan el valor de escuchar a los habitantes de los territorios, sean estos humanos o no, a la hora de gestionar lo que nosotros, arqueólogas y arqueólogos consideramos nuestro objeto de trabajo. Convirtiendo a la arqueología en una herramienta para la tarea de descolonizar.

Philippe Descola (2005) dijo que el oficio del etnólogo se cultiva desde la infancia como un refugio, allí donde existe la curiosidad distante, aquella que en manos de algún novelista crea universos nuevos propios de la literatura. La antropología dispone de una cantidad de mundos explorados y otros por explorar que pueden inspirar muchas más historias.

Sara Navaja es un ejemplo de aquello que es real en otros modos de existencia. Guardo la esperanza de que a la larga este tipo de trabajos, como lo es también “El viaje de Nahuel, el niño jaguar” (un libro anterior del mismo autor) generen nuevas formas de comprensión del mundo que habitamos, de las formas de relacionamiento con el otro: el otro cultural-humano, pero también con esos otros no humanos. ¿Qué mejor que comenzar con las infancias?

Área de Comunicación – Museo de Antropologías

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