II Taller: La afectación, los afectos y el trabajo de campo en la antropología.


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Organizado por el “Proyecto Modos de Conocimiento, Giro ontológico y Cosmopolíticas: etnografías comparadas” de la Universidad Nacional de Córdoba y el “Núcleo de Etnografía Amerindia” (NuEtAm) del Instituto de Ciencias Antropológicas-UBA, durante los días 13, 14 y 15 de julio del 2020 se desarrolló el “II Taller: La afectación, los afectos y el trabajo de campo en antropología”. Se trató de un encuentro virtual , donde se compartió la presentación y discusión de diversos trabajos en torno a las implicancias afectivas propias de las experiencias de campo en la investigación socio-antropológica.

Sobre el taller

La web y la pantalla fueron los soportes que permitieron el encuentro. Hacia el final de cada jornada se presentaba una conferencia abierta al público en general. En el primer día, la Dra. Luisa Elvira Belaunde, en diálogo con la Dra. Ana Ramos, conversaron respecto al candente tema de pueblos originarios y la pandemia; en formato de conferencia, Santiago Martínez Medina presentó su ponencia sobre “afectos excesivos”; finalmente, Diógenes Cariaga presentó su trabajo titulado “Modos Kaiowá de hacer y deshacer relaciones con el Estado: transformaciones entre transformaciones”.

Un eje que ha motivado y atravesado todas las discusiones a lo largo de las jornadas de trabajo fue la cocina de la investigación. La idea del taller fue marcada por su primera organización realizada en el año 2016, donde Marcio Goldman, investigador y docente de antropología en Brasil, inspiraba el común acuerdo de pensar y discutir la producción antropológica desde su lugar central e indisoluble: las particularidades del trabajo de campo, esa fase de la investigación que designa el extenso periodo o modo de la investigación dedicado al registro de datos en determinados espacios o grupos sociales. Contextos en los cuales quien investiga debe ser parte de las experiencias que constituyen a los mismos. Esta diversidad de formas y modos del quehacer antropológico, así como poner en el centro de la reflexión las “afecciones” -tal como plantea Favret–Saada- y las madejas sensoriales de las experiencias en terreno, era la apuesta en común. Es decir, una invitación a extender los límites propios de la autoreferencia etnográfica hacia aquellos lugares de lo no decible, de lo no inmediatamente aprehensible, de lo involuntario en aquellas situaciones de intensidades diversas que se manifiestan y exceden cualquier pronta comprensión, y a la que nos podemos aproximar solo a riesgo de una experimentación directa con quienes habitan esos grupos o espacios. Dejarse afectar, entonces, en tanto forma de entregarse a los impactos de la experiencia, asumir que lo que tenemos para decir como investigadorxs nunca alcanza para comprender lo que sucede en el campo, por lo que es sumamente importante poder construir conocimiento con quienes lo habitan.

Objetivos

Los objetivos que se plantearon partieron de comprender, dimensionar y traer a discusión experiencias ocurridas en el trabajo de campo, con sus afectos y afecciones, en las que lxs investigadorxs pueden encontrarse interpeladxs por las propias emociones y las que el mismo contexto provoca. Afectar y dejarse afectar puede ser una tarea verdaderamente agotadora y transformadora, al mismo tiempo que abarca múltiples facetas. Tanto en la dimensión espacial, al encontrar cuerpos constituidos y en relación con un espacio físico -con las entidades que en él habitan-, como en su dimensión temporal, en el cual, con el paso del tiempo, las sensaciones se vuelven ambivalentes y la aprehensión de los hechos varía, no sólo según el lugar en el campo, sino también con sus múltiples transformaciones.  La idea, por tanto, fue hacer visible, discutir y dialogar en torno a esas experiencias que constituyen el campo antropológico. 

La cocina de la investigación

Durante el encuentro se pudo ver, en muchos trabajos presentados, cómo se relataban interpelaciones y resquebrajamientos de sus propios marcos conceptuales, derivados de la ambivalencia y las transformaciones cotidianas en y durante el trabajo campo. Se hizo mucho hincapié en la trama de relaciones complejas y heterogéneas que atraviesan las investigaciones, tales como sentir incomodidades en nuestro estar allí, pasar por experiencias que causen miedo, incertidumbre, entre otras. Un ejemplo de ello fue un trabajo que colocaba el eje de discusión en el miedo tras las sospechasy acusaciones en campo. Aunque de maneras y en intensidades sumamente diversas, son situaciones que normalmente atraviesan las experiencias de campo. Parece ser inevitable enfrentarse a las formas locales de imaginación de lo que uno hace ahí. Abrir la reflexión en este punto, entonces, implicaría un intento de colocación de esas fuerzas emocionales en un espacio nuclear de pensamiento, que no siempre es fácil, mucho menos de transmitir, pero que en el ejercicio de rescate puede devenir en potencial herramienta de aprehensión.

En esa misma línea, otros trabajos mostraron cómo ante el desborde de experiencias propias del entorno inmediato atravesadas por tensiones múltiples, a veces incomprensibles de primera mano, se vuelve necesario tomar decisiones que en muchos casos también nos exceden, superan los intentos apresurados de racionalidad, y se colocan en el lugar de lo involuntario.

Entre otras experiencias narradas, situaciones de involucramientos compartidos, cuerpos y sensibilidades en campo fueron ampliando el panorama y sumando condimentos a la discusión. Transitar diferentes caminos también puede ser pensada como una actividad recurrente mientras se hace trabajo de campo, sin embargo, hay algunos que pueden tornarse difíciles, exigentes y completamente ajenos en su recorrido. Hay caminos que en su andar involucran a todo tipo de entidades que habitan ese mundo, y ante nuestra intromisión pueden forjarse relaciones mutuas de afección que es necesario alertar. Advertencias que tal vez exceden la pronta comprensión, pero que también surgen a modo de invitación a un compromiso pleno ante el desafío y posibilidad de, al menos parcialmente, mutilar las individualidades para poder ser con otrxs en el camino. Algo que, como también se dijo, es factible de pensarse como una cuestión de transformación, donde aparecen elementos disruptivos que invitan a instaurar y activar el arte de pensar de otros modos.

La etnografía, con los designios del campo, los involucramientos extensos, encuentros, materialidades extrañas y los propios extrañamientos, someten a la necesidad de elaboraciones más o menos improvisadas de herramientas de gestión de las emociones en una ambivalencia de mundos que, al mismo tiempo, implica exigencias de fabricación del propio cuerpo en tanto etnógrafxs en relación con esas multiplicidades.

Excesos, desbordes y resquebrajamientos 

 Sobre la misma base del conflicto y la afinidad, las formas de organización, tomas de decisiones, disputas y circulación de verdades al interior de los colectivos, abre instancias de pronunciada incertidumbre sobre los propios modos de estar en campo, los contratos, legitimidades y, por qué no, las expectativas. Entonces, qué hacer con esos pronunciamientos que pueden aparecer en forma de reclamos, exigencias o cuestionamientos. Si hay algo que tiene en común toda esta madeja de la producción antropológica es el acuerdo respecto a los excesos, desbordes y resquebrajamientos ante cualquier experiencia de relación etnográfica, pero también en la complicidad de no saber nunca con certeza dónde comienza y dónde termina esta empresa afectiva que interpela constantemente.

La cocina de la investigación incluye necesariamente todo aquello que pertenece a lo “no dicho”, a lo que afecta, a lo que sensibiliza en el campo, es decir en esa red de vínculos que se van tejiendo con otrxs.

Marisol de la Cadena sugiere que “el encuentro es relación y en esa relación yo pienso…”: enunciar que, en esa relación del encuentro, se piensa, se afecta, se es afectado y se construye; el conocimiento se construye en el encuentro, ya que nunca sabemos solxs, sino con otrxs.

Pensar con y desde los afectos, plantea poder pensar conceptos como herramientas para construir conocimientos donde lo “teórico” y lo “empírico” no se puedan separar. Los afectos desbordan, exceden lo “intelectual” y animan a ponernos en relación, en tensión y en constante incomodidad acerca de lo que hacemos y decimos, así como también habilita a buscar construir espacios más simétricos de conocimiento. Esto implica poder pensarnos ya no como investigadorxs que tienen solamente cosas para decir de otras personas, sino complejizar esa relación en las que nuestros objetivos, preguntas y teorizaciones se ven afectadas y en constante transformación por nuestro estar allí

Las respuestas son pocas y las preguntas abundan. Ante la pandemia causada por el COVID-19 gran parte de las investigaciones que lxs integrantes del estos equipos se vieron puestas en jaque. Por ello preguntamos, a modo de reflexión, cómo pensar las afecciones y la cocina de investigación cuando el encuentro presencial con otrxs no es posible.

Por Pedro Ahumada, Julieta Arndt, Pablo Pautasso, Juan Re Ceconi
Estudiantes de la Lic. en Antropología – Integrantes del Proyecto Modos de Conocimiento, Giro ontológico y Cosmopolíticas: etnografías comparadas” – IDACOR- Museo de Antropología de la FFyH -UNC.

Bibliografía

  1. De La Cadena, Marisol. (2019). An Invitation to Live Together. Environmental Humanities. 11. 477-484.
  2. Favret-Saada, Jeanne (2013). “Ser afectado”. En: Avá, Nº 23

Videos de las conferencias

  1. https://www.facebook.com/IDACOR.CONICET/videos/?ref=page_internal

Participantes, título de su ponencia y medio de contacto

  1. Romina Cravero. “¿Podemos acceder a las perspectivas nativas sin dejarnos afectar?”. romina.cravero@gmail.com
  2. Mariano Bussi. IDACOR (CONICET): “Pánico y locura en la Puna. Apuntes sobre un terror etnográfico”. marianobussi@gmail.com
  3. Agustina de Chazal. Becaria CONICET / Doctoranda UBA – EHESS. Núcleo de etnografía amerindia. “Entiendo la angustia, pero quiero entender por qué tenes miedo. Cuando dejarse afectar es la única opción para permanecer en el campo”. tinadechazal@gmail.com
  4. Luisa Elvira Belaunde (Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú). “Iniciativas de los Pueblos Indígenas frente al Covid-19”. lbelaunde@pucp.edu.pe
  5. Ana Ramos (Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio/ Universidad Nacional de Río Negro/ CONICET, Argentina). “Iniciativas de los Pueblos Indígenas frente al Covid-19”. aramosam@gmail.com
  6. Santiago Martínez Medina (Instituto Alexander von Humboldt, Colombia). “Afectos excesivos y realidades parciales. Un par de reflexiones sobre cuerpos y prácticas”. santiagommo@yahoo.com
  7. Carolina Álvarez Ávila. Instituto de Antropología de Córdoba-CONICET; Departamento de Antropología, FFyH-UNC. “Las dificultades de un camino: relevando sitios sagrados comechingones en el noroeste cordobés”. carito.alvarez@gmail.com
  8. Gabriel Rodrigues Lopes. Nu Et Am/UBA – CONICET. “¿Cómo leer imágenes etnográficas?”. bieleosamigos@hotmail.com.
  9. Bernarda Marconetto. FFyH-UNC-CONICET. “You will find… Inshallah”. bernarda.marconetto@gmail.com
  10. Celeste Medrano (ICA-UBA). “La etnógrafa y su perro de ‘campo’: afectación con muchas pulgas”. celestazo@hotmail.com
  11. Diógenes Cariaga (Universidade Estadual do Mato Grosso do Sul y Universidade Federal da Grande Dourados, Brasil).  “Modos Kaiowá de hacer y deshacer relaciones con el Estado: transformaciones entre transformaciones”. diogenes.cariaga@uems.br
  12. Emilio Robledo. Universidad Nacional de Córdoba. Núcleo de Etnografía Amerindia, Sección Etnología, Instituto de Ciencias Antropológicas (UBA). “Cuando ser parte es convertirse en enemigo: trabajo de campo y conflictos chamánicos”. emiliorobledo10@gmail.com
  13. José María Miranda. Lic. en Antropología. Becario doctoral. IDACOR- CONICET/Museo de Antropología-FFyH, Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. “Algunas reflexiones etnográficas en torno a prácticas asamblearias y modos de verdad en una comunidad de la Puna jujeña”. josemari199@hotmail.com
  14. Sonia Sarra. Núcleo de Etnografía Amerindia, Instituto de Ciencias Antropológicas (UBA). “De la etnografía a la generación de vínculos (y viceversa)”. soniaelisarra@gmail.com.
  15. Valentina Stella. IIDyPCa/CONICET/Universidad Nacional de Río Negro. “Cuando el vínculo y el afecto con el ‘campo’ se desmoronan…”. valenstella84@gmail.com
  16. Verónica Lema (Instituto de Antropología de Córdoba-CONICET). vslema@hotmail.com
  17. Antonela Dos Santos (Becaria Posdoctoral CONICET/UBA). antodos@gmail.com

Coordinación

  1. Francisco Pazzarelli (CONICET-UNC). fpazzarelli@hotmail.com
  2. Celeste Medrano (CONICET-ICA-UBA y NuEtAm) celestazo@hotmail.com
  3. Gisela Vargas Ibarra (Museo de Antropología-UNC). giselavargas06@hotmail.com

Organización

  1. Proyecto Modos de Conocimiento, Giro ontológico y Cosmopolíticas: etnografías comparadas (SECyT-FfyH-Universidad Nacional de Córdoba
  2. NuEtAm: Núcleo de Etnografía Amerindia

Instituciones que avalan 

  1. Instituto de Antropología de Córdoba (IDACOR-Universidad Nacional de Córdoba)
  2. Instituto de Ciencias Antropológicas (ICA-Universidad de Buenos Aires)