El Equipo Argentino de Antropología Forense en el Museo de Antropologías

Reabrimos el Museo de Antropologías en su nueva sede de Nueva Córdoba en 2002, sobre la base de un replanteo conceptual y práctico. Una de las líneas fuertes sobre las que nos basamos fue la de reconocimiento de derechos largamente negados y de acompañamiento a procesos de reclamo por esos derechos, principalmente, en ese momento, los derechos de los pueblos originarios. Desde nuestro lugar, una meta importante era visibilizar su historia profunda de permanencia en el tiempo y en el territorio, y su presencia en el presente.

Foto: Irina Morán. Interior del Museo de Antropologías de la UNC.

En ese contexto, recibimos la visita de Darío Olmo. Darío era miembro del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y se encontraba en Córdoba para planificar la intervención del Equipo en el marco de las actuaciones judiciales sobre episodios de Terrorismo de Estado durante la década de 1974-1983 (causa judicial “AVERIGUACIÓN DE ENTERRAMIENTOS CLANDESTINOS”, Juzgado Federal 3 de la ciudad de Córdoba), quien nos pedía un espacio en donde radicar el lugar de trabajo del EAAF en Córdoba. De manera inmediata, accedimos y empezamos a trabajar colaborando, antropólogxs y estudiantes, con los miembros del Equipo que se instalaron en Córdoba, ya sea participando en las excavaciones como en el análisis de los exhumados, y en otras tareas requeridas.

Se montó un Laboratorio de Antropología Forense, que era indispensable para las investigaciones, para avanzar en el diseño de los trabajos de prospección y excavación arqueológicas, y de análisis de todo lo recuperado en las exhumaciones, inicialmente de las fosas comunes del Cementerio San Vicente. A lo largo de los años, el EAAF fue abordando otros sitios en relación a causas judiciales vinculadas a la desaparición de personas y enterramientos clandestinos durante la dictadura militar, como el Campo Militar “La Perla”, la segunda fosa del Cementerio San Vicente, Despeñaderos, Pajas Blancas, y otros lugares del interior provincial, y de otras provincias como Salta, Mendoza, Jujuy y San Juan.

El Museo era el lugar de recepción de familiares para entrevistas y, durante un período, para que dieran su muestra de sangre quienes, siendo familiares de personas desaparecidas en Córdoba, aún no lo habían hecho. También en el Museo se produjeron restituciones de restos recuperados a sus deudos.

Tempranamente, el EAAF se preocupó por articular con otras instituciones del medio con el objetivo de promover el debate en torno a la transmisión de la historia reciente en las aulas, sus complejidades y compromisos, difundiendo los avances del Equipo en la identificación de los restos de personas desaparecidas. De esta forma, contribuyendo a que los jóvenes y docentes puedan interrogarse en torno a los sucesos del pasado reciente y reflexionar acerca del presente, al tiempo que tomaban contacto con el quehacer de las Ciencias Antropológicas y el conocimiento que este campo disciplinar pone al servicio de la lucha por los Derechos Humanos.

Para responder de manera adecuada a una problemática de larga data vinculada a los hallazgos fortuitos de restos humanos, en 2009 se firmó el Convenio Específico entre el Poder Judicial de la Provincia de Córdoba, la Facultad de Filosofía y Humanidades (UNC) y el Equipo Argentino de Antropología Forense. En base a este convenio, el Equipo de Rescate Arqueológico del Museo de Antropología y el EAAF comenzaron a trabajar de manera coordinada en recuperación e identificación de dichos hallazgos.

En relación a la docencia, fue clave la experiencia forense del Museo de Antropología en la elaboración del plan de estudios de la Licenciatura en Antropología que se comenzó a gestar a mediados de la década del 2000. Esto resultó en la incorporación de la asignatura Antropología Forense en la carrera como un hito demarcatorio e innovador en la enseñanza de la Antropología en el país. Darío Olmo fue una figura clave en el proceso de creación e implementación de dicha carrera.

La presencia del EAAF en el Museo fue relevante. Los trabajos de análisis bioantropológico en el Laboratorio, los de prospección y excavación arqueológicas en el campo, el ejercicio etnográfico llevado a cabo en las entrevistas con familiares, la participación en las actividades extensionistas, el compartir proyectos, se convirtieron en herramientas centrales en la formación de recién graduadxs y estudiantes en las disciplinas forenses. De hecho, en la actualidad, algunxs de lxs antiguxs becarixs forman parte de los proyectos del EAAF, colaboran en investigaciones forenses internacionales, y dictan cátedras sobre Antropología Forense.  

Los 10 años del EAAF en el Museo de Antropología nos invitaron a pensar y sentir un ejercicio de la antropología profesional y, al mismo tiempo, comprometido. A esto debemos sumar las investigaciones sobre Antropología de la Violencia Política que contemporáneamente desarrolló, desde el Museo, la antropóloga Ludmila Da Silva Catela. En esa década, confluyeron virtuosamente estos abordajes sobre temas relacionados a memoria, verdad, justicia, y derechos humanos. Fuimos partícipes de una experiencia que, a muchos, nos transformó en lo personal y profesional y, sin dudas, en lo institucional. Ampliamos nuestra concepción y nuestra práctica de la Antropología. El Museo de Antropología se hizo cargo de la importancia de trabajar por otros derechos humanos largamente negados, los de aquellas personas que fueron desaparecidas durante la última dictadura como producto del terrorismo de Estado, y los de los familiares que buscaban justicia.

Mirta Bonnin

Antropóloga – Museóloga – Docente –  Investigadora.
Fue Directora del Museo de Antropologías de la UNC en los periodos 1997 -2010 y 2013-2016.

25/9/2023

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