El monte pide la palabra y la Madre Tierra celebra


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Verde como loro, bravo como toro, invita una de las adivinanzas populares que circularon en la Feria por el Monte realizada en el mes de julio en el Museo de Antropología (FFyH – UNC)  con el objetivo de reforzar la idea de que “la naturaleza no es un recurso más y la Antropología así lo demuestra”, destaca Bernarda Marconetto -Doctora en Antropología- una de las organizadoras de este encuentro.

La propuesta surgió del Departamento de Antropología de la Facultad de Filosofía y el museo en rechazo al aval que el Rectorado de la UNC procura darle a la modificación de la Ley de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos de la provincia de Córdoba. Además, prescindir del aporte de las Ciencias Sociales en la discusión no es inocente. Al respecto, Marconetto resalta la contradicción que surge ya que la universidad invierte en educación e investigación formando a sus profesionales pero, luego, no contempla su voz ni los resultados de sus investigaciones. “La Universidad destina fondos a formar gente en proyectos de Ciencias Sociales ligados a cuestiones de desmonte, desertificación, cambio climático, y después, cuando hay que discutir sobre el tema, o poner en la agenda o pensar en un aval de la Universidad para una Ley no toma en cuenta esas voces que la misma Universidad pide”, cuestiona la investigadora.

El tema no es nuevo. La dicotomía Naturaleza-Cultura es una clasificación inyectada por el anquilosado discurso de la Modernidad y la Antropología -gran detractora de todo absolutismo- viene a confirmar que “la naturaleza no está universalmente deshumanizada y que hay otros modos de relación con el ambiente. La división entre lo natural y lo cultural se acota a un tiempo y espacio restringido, nace en la Europa del siglo XVII y sin embargo hoy constituye el pensamiento hegemónico”, explica Marconetto. Además añade que se sabe que la realidad social es cambiante y las ciencias deben acompañar ese proceso. La propuesta es correrse del discurso unívoco e inventar una nueva manera de pensar (nos). “Me parece que ese es el aporte fuerte de las Ciencias Sociales”, afirma la antropóloga.

Por su parte, la directora del Museo de Antropología Dra. Ludmila Da Silva Catela señala la importancia de “que la universidad tenga una voz tal vez disonante, en torno a la Ley que se quiere implementar en Córdoba en relación al desmonte”. Y subraya la oportunidad de realizar este encuentro en el “museo universitario que tiene algo para decir” y para concientizar acerca de la “necesidad de preservar el monte no solamente por lo que significa en términos naturales sino sobre todo, lo que significa en términos culturales” pensando en los “saberes ancestrales que se están perdiendo o, mejor dicho, que se están recuperando y que necesitan un espacio para desarrollarse”, concluye categórica la directora.

Por ello, con la “idea de contar y abrir el espacio a las personas que trabajamos en el museo, en proyectos vinculados al monte, a la relación humanos y naturaleza, desde distintos temas y enfoques” nace la propuesta de la Feria, cuenta Guillermo Gardenal, Licenciado en Antropología. El encuentro concentró muchas voces del arte, del diseño, de la danza, la música, de organizaciones campesinas, productores sustentables, con la idea de “vincular las distintas expresiones que están intentando aportar a la conciencia sobre el tema desde la ciudad y sus alrededores”, sostiene.

“Para no cooptar todo el discurso desde lo académico”, dirá Marconetto, se acercaron y participaron de la Feria por el Monte personas y colectivos “de diferentes lugares y luchas” resume Gardenal. Como, por ejemplo, Anibal Cuchietti, Doctor en Ciencias Biológicas, miembro activo del Foro Ambiental Córdoba y del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV) quien reveló la importancia de considerar “la visión desde otras ciencias a la problemática del bosque”. En esta línea, el evento resulta esperanzador para que sea cada vez mayor la cantidad de personas “que se involucren a la problemática de los bosques y que se entienda de una forma más amplia lo que significa en Córdoba”, enfatiza.

El biólogo es contundente: “Para que algo tenga mejor efecto tiene que ser lo más interdisciplinario posible porque una única visión lleva a tener visiones incompletas”. Además, respecto a la (in)división naturaleza y cultura Cuchietti asegura: “Lo pienso como una articulación” ya que es “sumamente necesario involucrar la parte biológica con el hombre”. Según el investigador, desde la ciencias biológicas analizan “el impacto del uso de la tierra en cuestiones ambientales y cómo el hombre influye en la dinámica natural del ambiente afectando la vegetación, ya que, ese uso de la tierra, siempre viene dado por el hombre”.

Verde como loro y brava como toro es la naturaleza que nos reclama.

Dar, recibir, retribuir

“Hoy estamos hablando del monte” comenta la directora del Museo y, a la vez, es una oportunidad para que las personas visiten este espacio. “Es como el círculo del don: dar-recibir-retribuir, uno abre las puertas y, en ese intercambio, genera un montón de conocimiento” manifiesta convencida Ludmila.

Hablamos del monte, de la tierra y de las raíces, por ello el Museo convoca a homenajear y recordar el 1º de Agosto el Día de la Pachamama. Fecha en la que coinciden los redentores del té de ruda, un invierno en retirada y la primavera que asoma marcando que es época fértil y que hay que agradecer lo dado.

La Pachamama es la fuerza de los pueblos originarios de América Latina y la resistencia de historias ancestrales que atraviesan a los hombres con la Tierra que habitan.

La Pachamama es la celebración a la Madre Tierra cuna de la humanidad y de lo que somos, y nos remite a nuestras culturas originarias, a la tradición y al respeto por lo propio. La tierra nos ampara y es nuestro compromiso cuidar y conservar aquello que recibimos de ella.

 

Más información: https://www.facebook.com/events/1536512876421683/